ARDER EN VERANO
Ese calor que te sube entre las piernas no es casualidad… es tu cuerpo celebrando la libertad. Vas tan ligera, tan dueña de ti misma, que hasta el aire parece acariciarte. Ese vestido suave apenas disimula nada; más bien te convierte en un secreto a punto de revelarse. Y claro, con cada movimiento, con cada roce, lo normal es que arda el deseo como un fuego lento que empieza abajo y trepa sin pedir permiso.
Alguien está jugando con fuego y soy yo la que se quema. Que pretendes tu, que me miras y susurras en mi oído esas palabras tan seductoras que añaden combustible a las llamas que tienes en los dedos?
Pretendo lo que ya estoy logrando… que tu piel tiemble con cada palabra, que el calor que te sube no se apague sino que te consuma despacio 🔥.
Si mis dedos son las brasas, entonces mis labios son el soplo que aviva la hoguera en tu cuello, bajando lento, trazando un camino que solo tú puedes decidir si dejo arder o si apago con un beso.
Si hay fuego cerca, ardamos por el momento, no desaprovechemos la ocasión de quemar todo lo que agota y encorva mi cuerpo. Libérame de esta ansiedad que me pide caer de espaldas y tender mis brazos hacia ti.
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